MARCO TEÓRICO
En
las últimas décadas existe una
preocupación ambiental por el uso y optimalización de los recursos
naturales y especialmente del agua, el
reto está en desarrollar sistemas que respondan a estas
necesidades, específicamente, la situación de riego de zonas verdes se erige como uno de los mayores desafíos que
las políticas ambientales deben afrontar para los próximos milenios. El éxito
de ello dependerá en gran medida del modelo de ciudad a desarrollar,
particularmente en lo que se refiere a la relación entre forma urbana y consumo
de recursos ambientales. En este sentido y según l investigación de OMENE Y
SAURÍ “se argumenta que la denominada
ciudad dispersa o de baja densidad genera unos impactos ambientales (en
términos de consumo de suelo, energía, agua y otros recursos) mucho mayores que
la forma urbana basada en la concentración o alta densidad (Rueda, 1995).
Actualmente, muchas áreas urbanas españolas, anteriormente caracterizadas por
un predominio de la compacidad (de fuerte tradición mediterránea, por otra
parte) conocen un rápido proceso de expansión del modelo urbano disperso en el
territorio” (2003, pág. 6).
Adicional a esto se puede decir que existe poco conocimiento del consumo
de agua de estos sistemas y se propende a generalizar que existe la tendencia a pensar
que los jardines privados están sujetos a unos aportes excesivos de agua
generados por factores como la falta de o el bajo coste del recurso (Baumann y otros, 1998).
Por
otra parte, es necesario tener en cuenta que en este tipo de desarrollo
confluye una dimensión ambiental y una dimensión tecnológica que subyace en el
urbanismo, y en desarrollo de
alternativas innovadoras como lo demuestran Braatz y Kandiah en su
investigación “Utilización de aguas residuales urbanas para el riego de árboles y bosques” cuando exponen experiencias significativas en
este campo Si bien el uso de las aguas
residuales para el riego de cultivos
y prados está ya muy generalizado
en muchas regiones, el riego de los
árboles con aguas
negras
se ha explorado y explotado mucho menos. Hay algunas ciudades como El Cairo, Teherán
y otras en el Cercano Oriente, la India y los Estados Unidos, donde se riegan los
árboles de calles y jardines y las zonas
verdes urbanas con aguas de cloaca depuradas y transportadas en cisternas, y
también se han publicado informes
sobre casos en que se utilizan afluentes para regar árboles destinados a la producción. Por ejemplo, algunas
comunidades de Egipto utilizan aguas residuales o de drenaje, con
un tratamiento elemental, para regar
arboledas. Las especies usadas más comúnmente son la Casuarina
glauca, el Eucalyptus camuldulensis y el Tamarix aphylla. De estas especies se obtiene leña para el
consumo propio y varas que se venden en los mercados
locales (El-Lakany, 1995).” (2004)